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Bolero: comunicación romántica

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Bolero: comunicación romántica
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Tradiciones y expresiones orales, incluido el idioma como vehículo del patrimonio cultural inmaterial
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Multinacional
Descripción

El Bolero como práctica social compleja y de procesos, da cuenta de su heterogeneidad, plasticidad y arraigo principal, aunque no único, en el mundo ibero-americano. Tiene un origen múltiple y existen varias hipótesis, una de ellas, que se desprende de la danza española (bolera) que se fusionó con los ritmos afroantillanos en Cuba. En ese sentido, uno de los principales cambios fue el rítmico porque la bolera de tres cuartos (¾) cambió al ritmo caribeño de cuatro cuartos (4/4) con un particular énfasis en el tercero.

Así, de Cuba, el Bolero llega a México vía Yucatán gracias a la influencia de las compañías bufas y la comercialización de los primeros discos de Boleros procedentes de La Habana, que gustaron al público yucateco. El primer Bolero yucateco, de acuerdo a Pérez Sabido, es Madrigal (Enrique Galaz, 1918) con letra en verso de Carlos R. Menéndez. Dentro de la llamada trova yucateca en su periodo clásico (1920-1950) el Bolero fue uno de los géneros más importantes.

En México también se dio una confluencia de tradiciones: la hispánica, la africana de los esclavos traídos por los españoles y la indígena que siempre han tenido sobre todo desde el punto de vista rítmico una fundamental influencia en toda la música mexicana. De igual forma la canción romántica porfiriana, sobre todo del siglo XIX, que tenía un carácter muy local, ya no tan hispánico y con características muy mexicanas, fue el origen de lo que después se puede nombrar el Bolero mexicano.

En suma puede decirse que el origen es un diálogo y encuentro de las tradiciones hispánicas y afroantillanas; se puede decir que es “producto del mestizaje”, o si se quiere del “criollismo”. El Bolero es producto del mestizaje multirracial y cultural, proceso en el que México fue fundamental.

El Bolero se difunde gracias a la radio y al cine. La contribución de la radio fue fundamental para que el Bolero impregnara el contexto social, y en ese sentido, la primera estación que viene a la mente es la XEW. En México, dicha estación fue la gran pasarela de voces, actores, locutores y cronistas del Bolero. En cuanto al cine, la historia y los desarrollos son múltiples, por lo que la lista de la presencia del Bolero es interminable, por citar algunos casos nada más: la primera película sonora (Santa, 1932) retoma un Bolero de uno de los compositores más emblemáticos de la historia, Agustín Lara (1897-1970).

En los cincuenta, principal aunque no únicamente, el Bolero vive una particular vitalidad en muchas direcciones y sentidos. La más famosa de ellas fue el desarrollo de los llamados “tríos” con su característico requinto y que representaron una época y un estilo al grado que se llegó a usar como sinónimo del Bolero y de la “música romántica”.

En los sesenta se vive una redefinición del Bolero con la penetración de la televisión, la revolución cultural de los sesenta y un nuevo aire que alejó a los jóvenes del espíritu romántico. Entra el rock & roll con fuerza y, de manera particular, la balada como un género que adopta el sentido de lo romántico.

En la década de los ochenta sobrevino un resurgimiento, entre otros, debido a los discos “Romances” del joven intérprete Luis Miguel.
Al día de hoy, en pleno Siglo XXI, el Bolero continua con compositores nuevos e interpretaciones modernas, así como en serenatas y reuniones familiares y de diversa índole, donde siempre alguien saca una guitarra y se termina cantando.

En la televisión existen igualmente ejemplos de presencia constante del Bolero en todos los hogares mexicanos, de los varios casos quizá podemos citar a uno de los más exitosos, como lo fue el periodista y escritor veracruzano Jorge Saldaña (1931-2014) quien tuvo un estilo serio de rescate del patrimonio del Bolero en una particular época de excesiva comercialización de la televisión. Varias generaciones disfrutaron y se formaron con sus programas “Nostalgia”, “Añoranzas” que venturosamente el Canal 11 actualizó y pudo volver a conducir su último año de vida, desde septiembre de 2013. Actualmente, una versión similar se hace con el programa de “Noche, Boleros y Son” con la conducción de Rodrigo de la Cadena.
Riesgos

Confusión entre el Bolero y la balada romántica y otras expresiones musicales.
Desconocimiento de los compositores con frecuente atribución al intérprete.
Considerar al Bolero únicamente como género del pasado, de “nostalgia”.
Ignorancia sobre los diferentes tipos de Bolero y sólo considerar algunos como tríos u orquesta.
Debilitamiento de la transmisión intergeneracional con la muerte de los portadores viejos.
Enfoque únicamente comercial, de algunos medios y falta de interés por el Bolero, antiguo y moderno.
Pérdida de tradiciones, saberes e instrumentos
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Fecha de última modificación: 12 de junio del 2018, 13:53
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