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Sones de costumbre

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Sones de costumbre
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asevilla@conaculta.gob.mx
Ámbitos representados por el elemento

Usos sociales, rituales y actos festivos
Dimensión geográfica del elemento

Multiestatal
Comunidades, grupos o individuos involucrados

PUEBLA: 1.Francisco Z. Mena, 2. Jalpan 3. Naupan 4. Pahuatlán 5. Pantepec 6. Tlacuilote-pec 7. Tlaxco 8. Venustiano Carranza o Agua Fría 9. Xicotepec de Juárez 10. Huauchinan-go 11. Amixtlán 12. Atlequizayán 13. Camocuau-tla 14. Caxhuacán 15. Coatepec 16. Cuetzalan del Progreso 17. Hermenegil-do Galeana 18. Huehuetla 19. Hueytlalpan 20. Huitzilán de Serdán 21. Ixtepec 22. Jonotla 23. Jopala 24. Juan Galindo 25. Olintla 26. San Felipe Tepatlán 27. Tenampulco 28. Tepango de Rodríguez 29. Tlaola 30. Tlapacoya 31. Tuzamapan de Galeana 32. Xochitlán de Vicente Suárez 33. Zapotitlán de Méndez 34. Zihuateutla 35. Zongozotla 36. Zoquiapan VERACRUZ: 1. Benito Juárez 2. Citlaltépetl 3. Chalma 4. Chiconamel 5. Chicontepec 6. Chontla 7. Huayacoco-tla 8. Ilamatlán 9. Ixcatepec 10. Ixhuatlán de Madero 11. Ozuluama 12. Platón Sánchez 13. Tamalín 14. Tamiahua 15. Tancoco 16. Tantima 17. Tantoyuca 18. Tempoal 19. Tepetzintla 20. Texcatepec 21. Tihuatlán 22. Tlanchichil-co 23. Zacualpan 24. Zontecoma-tlán SAN LUIS POTOSI: 1. Aquismón 2. Axtla de Terrazas 3. Ciudad Valles 4. Coxcatlán 5. Ebano 6. Huehuetlán 7. Matlapa 8. El Naranjo 9. San Antonio 10. San Martín Chalchicuau-tla 11. San Vicente Tancuayalab 12. Tamasopo 13. Tamazunchale 14. Tampacán 15. Tampamo-lón Corona 16. Tamuín 17. Tancanhuitz de Santos 18. Tanlajás 19. Tanquián de Escobedo 20. Xilitla, HIDALGO: 1. Atlapexco 2. Huautla 3. Huazalingo 4. Huejutla de Reyes 5. Jaltocán 6. San Felipe Orizatlán 7. Xochiatipan 8. Yahualica, QUERETARO: 1. Arroyo Seco 2. Jalpan de Serra 3. Landa de Matamoros 4. Peñamiller 5. Pinal de Amoles 6. San Joaquín
Descripción

Los sones de costumbre tienen su antecedente en las prácticas musicales empleadas en los rituales prehispánicos relacionados con la producción de maíz. En varias descripciones realizadas por los primeros cronistas novohispanos, la música y la danza aparecen como un elemento ligado a los rituales de ofrenda ―agradecimiento a las divinidades que intervienen en la generación, cuidado y obtención de este cereal. Se agradece a los señores de la tierra, a los señores de la lluvia, del aire y a la propia divinidad del maíz, por brindar el alimento primordial para el mantenimiento de los hombres. Siendo el maíz la principal fuente nutricia de los pueblos indios que actualmente habitan en la región Huasteca, varias expresiones musicales y dancísticas, que son parte del conjunto de rituales y ceremonias conocidas como Costumbre, son fruto de la veneración a este cereal y a las divinidades que hacen posible su producción. Los primeros misioneros llegados a territorio mexicano implementaron un proceso de evangelización que tenía entre sus objetivos eliminar los rituales y las prácticas musicales realizados por los pueblos indios. Los misioneros consideraban que la música tenía un carácter diabólico y que era un mecanismo que ayudaba a mantener sus creencias y supersticiones, es decir, su cultura. Como una estrategia para acabar con dichas prácticas se inculcaron distintas formas europeas de enseñanza musical. Éstas tenían la finalidad de encauzar el gusto por las artes musicales de los oriundos de América a los rituales católicos. De esta manera, se trajeron diversos instrumentos y se importaron géneros y formas musicales occidentales vigentes en aquella época. Así, rabeles, arpas, vihuelas, guitarras, flautas, chirimías y, posteriormente, violines adquirieron presencia en la Huasteca convirtiéndose en instrumentos de uso corriente en la vida cotidiana de los pueblos indígenas de la región. Los instrumentos, géneros y formas musicales, introducidas por los españoles se mezclaron con las culturas indias y también con las prácticas musicales de los esclavos negros traídos de África. Así, durante la época colonial, la música en México se configuró con elementos de estas tres culturas, constituyendo una diversidad de variantes regionales. En la región Huasteca, dichas expresiones musicales fueron tomando carta de naturalización entre los distintos pueblos indígenas y comunidades rurales mestizas a lo largo del período colonial y del México independiente. Este proceso se fue particularizando al interior de esta región, dando por resultado un conjunto de variantes musicales. Muchas de ellas se ligaron a los distintos ciclos ceremoniales de los pueblos indígenas, organizándose en torno a una cosmovisión mesoamericana vigente al día de hoy. Este proceso explica sumariamente el conjunto de variantes musicales e instrumentales que conforman los denominados sones de Costumbre. Los Sones de Costumbre, en la actualidad, integran un conjunto de variantes genéricas e instrumentales que tienen como elemento común un contexto de ejecución: los rituales y ceremonias denominados Costumbre. Los sones de Costumbre adquieren diferentes expresiones musicales e instrumentales dependiendo de las distintas localidades. En la mayoría de los casos, son ejecutados por el conocido trío Huasteco, conformado por el violín, la jarana huasteca y la huapanguera. No obstante, también son interpretados por otros conjuntos instrumentales, entre los cuales podemos encontrar diversos tipos de arpas, rabeles, jaranas, guitarras, flautas de carrizo, tambores, conchas de tortuga, teponaztlis, cuernos de toro, trompetas de caracol marino, bandas de aliento, entre otros. En algunos casos, los “sones de Costumbre” acompañan diversas expresiones dancísticas. En este caso, los danzantes enriquecen la sonoridad de las ceremonias con las maracas, cantos guturales cascabeles, campanas y otros instrumentos de percusión. Entre los rasgos comunes y fundamentales de la matriz de pensamiento, correspondiente a los pueblos indios de la Huasteca se encuentra la simbolización de la producción agrícola en general y del maíz en particular. El ciclo de este cereal ha servido como modelo para interpretar el mundo y la vida social, abarcando las relaciones establecidas entre el hombre con la naturaleza y entre los hombres mismos. Los sones de Costumbre se encuentran vinculados a este modelo y adquieren sentido en la vida ceremonial instituida alrededor de la reproducción de las semillas de maíz que aseguran la producción de este valioso cereal.
Funciones sociales y culturales

Los sones de costumbre configuran una dimensión sónica que coadyuva a la producción y reproducción de la cosmovisión de los pueblos indígenas de la Huasteca. Conforman parte de su memoria colectiva al servir como vehículo de significados sociales que se transmiten de generación en generación a través de formas sonoras. Así, son parte fundamental de la historia musical de la región. Por ello, los sones de Costumbre son expresiones que favorecen la reproducción social y cultural de los pueblos indígenas de la Huasteca. El Costumbre es un sistema ritual integrado por diversas prácticas, entre las que se pueden distinguir las siguientes categorías:
-Rituales agrícolas. Se relacionan fundamentalmente con el ciclo de producción del maíz. Dentro de esta categoría se encuentran los rituales de petición de lluvia, de siembra, cosecha y bendición de semillas.
-Rituales de tránsito. Corresponden al ciclo de vida: nacimiento, boda, muerte, o a la petición del don para ser músico, danzante o chamán. -Rituales de curación. Se llevan a cabo con el fin de devolverle la salud a un enfermo.
-Rituales de purificación. A esta categoría pertenecen los rituales de “limpia” así como el de “lavamiento de manos” que realizan los curanderos, las parteras o los padrinos. No obstante, es importante señalar que en la mayoría de los casos, estos rituales no se dan de forma aislada.
Generalmente la realización de uno de ellos involucra una serie de procedimientos rituales pertenecientes a las otras categorías. Por ejemplo, en algunos lugares, un ritual agrícola presenta, en alguna de sus fases, prácticas de limpia que, a su vez, están presentes en los rituales de curación o purificación.
Riesgos

A pesar de su trascendencia histórica y su relevante función en la vida de los pueblos indígenas de la Huasteca, este patrimonio cultural se encuentra en riesgo de desaparecer, debido a varios factores, entre los cuales destacan: La amplia difusión alcanzada a través de los medios masivos de comunicación de las culturas musicales provenientes de otros países y de las producciones nacionales comerciales, lo cual ha provocado un desplazamiento muy agudo de las culturas musicales pertenecientes a los pueblos indígenas del país. La presencia de iglesias cristianas que prohíben a sus adeptos, la práctica de expresiones culturales de su propia cultura por considerarlas “diabólicas”. La migración de varios músicos tradicionales que interpretan el repertorio de los “sones de Costumbre”, en búsqueda de trabajo en otras ciudades. La falta de reconocimiento por parte de las autoridades municipales del valor social y cultural de los músicos tradicionales que viven en sus localidades. Falta de valoración y prestigio social del músico tradicional, motivo por el cual los jóvenes ya no quieren aprender estas músicas. El desplazamiento de la fiesta tradicional por espectáculos comerciales y empresas comerciales que inhiben los usos y costumbres que posibilitan la convivencia comunitaria. La ruptura en la trasmisión de conocimientos entre las viejas y las nuevas generaciones de músicos tradicionales que recrean este repertorio. La falta equipamiento de instrumentos musicales e insumos de aprendizaje, debido a sus altos costos y el poco número de lauderos en algunas regiones. Que al estar los sones de costumbre íntimamente ligados al cultivo del maíz, la introducción a nuestro país de especies transgénicas de este cereal, los espacios rituales de cultivo y cosecha en los que estos sones son interpretados han sido afectados.
Medidas de salvaguardia

Realizar registro en video y disco compacto de los sones de costumbre en el marco de su acompañamiento a las danzas tradicionales, ceremonias, rituales y celebraciones en que se ejecuta esta música. Establecer convenios a nivel municipal para garantizar el respeto por las distintas expresiones de los pueblos indígenas de la Huasteca y evitar la persecución de los músicos, danzantes, curanderos, acusados de practicar “la brujería”. Garantizar la continuidad de los músicos que interpretan sones de Costumbre, implementando en cada municipio de las regiones geográficas propuestas talleres integrales en los que los músicos comunitarios locales transmitan a las nuevas generaciones sus respectivos saberes, técnicas y conocimientos. Implementar becas municipales para músicos y danzantes de los pueblos indígenas de la Huasteca dedicados a la formación de niños y jóvenes. Emitir una declaratoria por parte de las instancias estatales de cultura nombrando a los sones de Costumbre como patrimonio musical en riesgo de desaparecer. Dar inicio a una campaña mediática en radio y televisión que, con la participación de músicos y comunidades de los pueblos indígenas de la Huasteca, así como promotores culturales e investigadores, dé a conocer la importancia social de estas expresiones artísticas comunitarias. Realizar cápsulas en formato de video o cine de tres minutos para ser transmitidos en las salas de cines del país, dando a conocer a la población la riqueza de estas expresiones artísticas en particular y de las culturas musicales de México en general. Realizar Encuentros nacionales, estatales y municipales con los músicos comunitarios, para generar un reconocimiento de la diversidad cultural. Garantizar la participación de los músicos y comunidades de los pueblos indígenas de la Huasteca en el diseño e implementación de las políticas culturales para el fortalecimiento de los ciclos rituales y ceremoniales. Implementar talleres de laudería para garantizar la continuidad de la tradición constructora de los instrumentos regionales. De esta manera, asegurar la producción de las dotaciones instrumentales empleadas en los “sones de Costumbre”. Impulsar la realización y edición de investigaciones sobre los sones de Costumbre en sus distintas versiones. Que las comunidades y pueblos indios de la Huasteca participen activamente en el diseño de las políticas y acciones de turismo cultural del Estado Mexicano y las distintas entidades federativas de la región. Propiciar la participación de las comunidades de los pueblos indígenas de la Huasteca en el diseño e implementación de las políticas culturales de la región Huasteca. Apoyar las iniciativas de las organizaciones comunitarias tendientes a la defensa de aquellas expresiones musicales ligadas a las cosmovisiones mesoamericanas. Consolidar el incipiente Programa Nacional para la Salvaguardia del Patrimonio Musical Tradicional de México como plataforma de acción para fortalecer y asegurar la continuidad de los rituales y ceremonias del “costumbre”. Coadyuvar con otras dependencias estatales en la elaboración de un marco jurídico que evite la expropiación de los territorios de los pueblos indios de la Huasteca así como de sus lugares sagrados, como montes, bosques, ríos, arroyos, manantiales. Impulsar, en coordinación con otras dependencias estatales, una campaña en medios masivos de comunicación para difundir y valorar el trabajo de campesinos mexicanos en la producción de semillas nativas.
 
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Fecha de última modificación: 4 de octubre del 2012, 0:57
Información proporcionada por:
Red Nacional de Información Cultural
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