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SiC | Chiapas | Inventario del patrimonio cultural inmaterial
La danza de los Parachicos


Clave:
AM3-CHIS-1-85


Lugar de realización:

Chiapa de Corzo, Chiapas






Ámbito(s) por el elemento o manifestación cultural

Prácticas sociales, rituales y actos festivos Ceremonias y festividades tradicionales


Comunidades, los grupos o los individuos interesados

Habitantes de la ciudad de Chiapa de Corzo. Organizaciones tradicionales: danzantes Parachicos, prioste de San Sebastián, encargados de ermitas, Patronato de la fiesta de San Sebastián, artesanos talladores de madera, comideras, bordadoras, laqueadores, coheteros y músicos.


Lugar donde se practica

La festividad de Parachicos se lleva a cabo en la localidad de Chiapa de Corzo, ubicada en los límites de la Depresión Central y del Altiplano Central. Limita al norte con Soyaló y Osumacinta, al oeste con Tuxtla Gutiérrez, Suchiapa y Villaflores, al este con Zinacantán, Ixtapa y Acala, y al sur con Villa Corzo.


Descripción de la manifestación cultural

Declarada por la UNESCO como Patrimonio cultural inmaterial, la danza de los parachicos adquiere su relevancia en la fiesta principal o “Fiesta Grande” de Chiapa de Corzo. Las celebraciones forman parte de un ciclo festivo de culto a los santos que se enlazan con los sucesos históricos locales. Las celebraciones duran del 4 al 23 de enero, donde se festejan particularmente a tres santos, al Señor de Esquipulas, a San Antonio Abad y a San Sebastián este último el más importante en Chiapa de Corzo. Los chiapacorceños consideran que los parachicos además de ser una ofrenda para los santos, sintetizan los rasgos de la cultura indígena en la construcción de la ciudad mestiza y son ellos los danzantes los principales en todas las celebraciones, su traje tradicional está compuesto por una montera de ixtle, máscara de madera terminada al óleo, chinchín de morro u hojalata, sarape tipo Saltillo, chalina bordada y listones multicolores. Las mascaras representan un origen europeo así como la montera elaborada con fibras naturales de ixtle. Los sarapes tienen franjas de colores al estilo Saltillo y las chalinas están profusamente bordadas con lentejuelas y chaquiras, actualmente el pantalón y la camisa son de color negro. La vestimenta de los chinchines se elaboran artesanalmente con el fruto seco de una calabaza y se decoran con la técnica de la laca. La organización de la danza está integrada por “el patrón” quien conoce profundamente la tradición y cuyo cargo es vitalicio, su autoridad se identifica porque usa una máscara diferente al resto de los danzantes, representa a un hombre maduro, con gesto adusto y cejas prominentes, porta una guitarra y un fuete. Es el encargado de entonar los alabados mientras que los demás responden con Vivas! Se inicia la fiesta desde la casa del “patrón” lugar donde se reúnen los danzantes para después salir a visitar las casas de San Antonio Abad (el antiguo recinto, el nuevo y el consagrado) después siguen en comparsas a los templos de Santo Domingo, San Jacinto, al Señor de los Milagros, al Señor del Calvario, a la Santa Cruz de Santa Elena, la Santa Cruz de Cunduacan, al Señor de Acapetahua, a San Gregorio, la casa del “prioste” de San Sebastián. También se visita el panteón municipal para festejar a los “patrones” fallecidos, la plaza de los parachicos y la ribera de Nandambúa. Todas las visitas y el recorrido son decorados con las enramadas, las casas de los “priostes” donde se encuentran los santos y los vicarios, así como las iglesias y altares familiares visitados La transmisión de la danza a nuevas generaciones se da al mismo tiempo en el que ésta se realiza, porque para los chiapacorceños danzar es una herencia que consideran está en la misma sangre. La música que acompaña la danza es de “pito y tambor,” “el patrón” es el que toca la flauta acompañado de uno o dos tamboreros, mientras que los demás parachicos van tocando sus “chinchines” (sonajas.) La composición musical se integra en ocho partes que se tocan de acuerdo al lugar de visita; se inicia con “la rúbrica” que es la señal para que los músicos comiencen a tocar, sigue “el son del parachico” que consta de varias melodías como la “chicoteplanta,” “el nanbujó” o alabado y “el zapateado del patrón” tocado con guitarra. Después “el nandacachumbí” o son de María de Angulo que avisa a los parachicos que vienen los zapateados, para regresar al “son de chicoteplanta” para recorrer las calles. El estilo y la fuerza del movimiento con el que baila un parachico es una forma de obtener prestigio en la comunidad, en esta danza los hombres demuestran su fuerza y resistencia a través de sus pasos y la duración de su baile y por momentos, los danzantes realizan movimientos con su sarape seduciendo a las mujeres. La comida que se elabora para este día está hecha a base de carne seca que se prepara desde el mes de enero cuando se sacrifican las reses, cuya carne en tiras se seca y sala, una salsa hecha con semilla de pepita. La estructura general de la fiesta la componen los Priostes son los encargados de organizar y solventar los gastos de los rituales religiosos a los Santos. El prioste de San Sebastián tiene el cargo por un año de tener al Santo en su casa, realizar los rezos cada día 20 de mes y recibir a los parachicos. Los priostes de San Antonio son vitalicios, cuyas familias han estado al cuidado de estas imágenes por generaciones, realizan las mismas actividades que el anterior. Las comideras son mujeres experimentadas que preparan los alimentos que se ofrecen en la fiesta; los chunta son hombres disfrazados de mujer, imitan a las sirvientas de María Angulo, su función es hacer “el anuncio” de las celebraciones a los santos. Las chiapanecas son mujeres que acompañan los recorridos portando el traje tradicional de holanes bordados, pueden bailar un zapateado en pareja con algún parachico al son de la marimba.


Funciones sociales y culturales actuales en la sociedad que lo practica

Los Parachicos resumen importantes aspectos de la vida cultural de Chiapa de Corzo; la música autóctona de tambor y pito, la danza, el rezo, la vestimenta, el recorrido, las imágenes, las técnicas artesanales de la laca y de las máscaras, los santos y la comida tradicional son los elementos esenciales del patrimonio cultural inmaterial de la población. Los Parachicos realizan un conjunto de ceremonias que congrega e identifica a la población de Chiapa de Corzo, otorgándoles elementos identitarios que favorece la reproducción social y cultural de sus habitantes como una comunidad con una cultura compartida. Asimismo, los grupos de Parachicos, a través de las diversas representaciones que realizan, colaboran de manera destacada a la transmisión de las tradiciones y valores locales a las nuevas generaciones a partir de las actividades rituales que se hacen cada año, de los mitos y leyendas que dieron vida a esta festividad y a la comunidad mestiza de Chiapa de Corzo, favoreciendo también procesos de autovaloración positiva y de arraigo en sus habitantes. De la misma manera, la organización de esta festividad involucra a un número importante de la población, por lo que promueve la participación comunitaria de todos sus residentes. Por otra parte, es importante destacar que la danza de Parachicos se ubica como una ritualidad nodal para el fomento de la continuidad de los trabajos artesanales que han caracterizado a esta comunidad, tales como: las piezas talladas en madera, las lacas, los bordados, y la realización de instrumentos musicales; con respecto a este último punto, la permanencia de los Parachicos fomenta la prolongación de la tradición musical de flautas y chinchines. En este sentido, la tradición ha crecido en una proporción tal que garantiza la continuidad de estas expresiones, máxime que la gran mayoría de estos músicos son jóvenes e incluso niños. Por otra parte, la elaboración artesanal de las máscaras y de las imágenes de los santos son tradiciones de esta región que cumplen con un ritual, el que se inicia desde el corte de la madera para su confección. El conocimiento y el manejo de la técnica se transmiten de generación en generación y es resultado de la combinación de la habilidad técnica, la capacidad artística y el respeto por la tradición del artesano. Otros miembros de la población participan en la festividad: los artesanos coheteros que elaboran los fuegos artificiales y las mujeres que no sólo confeccionan y bordan los trajes de la indumentaria, sino que también son responsables de dar de comer a todos los participantes de la danza en los diferentes momentos del recorrido, para lo cual trabajan prácticamente toda la noche para tener, desde muy temprano, los alimentos. Las recetas de los platillos elaborados para la ocasión, y que son particulares de estas festividades, se trasmiten por vía oral. Cabe subrayar que la danza de Parachicos no se realiza en otros estados del país, lo que sin duda la dota de una trascendencia nacional y es una muestra muy particular de la diversidad cultural de México y de su patrimonio cultural.


Riesgos que enfrenta la manifestación cultural. Posibles medidas de salvaguardia que podrían permitir protegerla y promoverla

Si bien el grupo de Parachicos es un elemento del patrimonio cultural inmaterial muy arraigado entre la población de Chiapa de Corzo, según la propia comunidad existen algunas situaciones que pudieran afectar el sentido simbólico y de identidad de esta expresión cultural, tales como: • Actualmente la participación de los Parachicos es un acto masivo que hace difícil su organización, conlleva un debilitamiento de la figura del Patrón y por consiguiente del orden y de la transmisión de las formas tradicionales, modificando así la estructura ceremonial. • La promoción turística desmedida que promueva la danza de Parachicos sólo como un acto festivo y de entretenimiento y no como un conjunto de actos ceremoniales, debilitará la importancia y significado de ésta como patrimonio cultural inmaterial. • En cuestiones musicales, la transmisión a través de la oralidad ya no es de músicos veteranos a jóvenes, sino que son éstos últimos los que se encargan de enseñar a los nuevos aprendices, por lo que se han transformado las técnicas de enseñanza. Los toques se han estandarizado, perdiéndose algunos ritmos particulares que acompañaban zapateados o alabados en específico. • El repertorio antiguo se ha ido olvidando. Los pocos músicos de edad avanzada que aún viven conservan repertorios que no han sido transmitidos a las nuevas generaciones. • Se ha incorporado un nuevo repertorio, lo cual forma parte de la dinámica propia de este tipo de expresiones. No obstante, dichas piezas son tomadas del repertorio de agrupaciones regionales distintas. • Dado el incremento en el número de danzantes que participan, la máscara utilizada no siempre está elaborada con la técnica tradicional, así como el resto de la indumentaria que varía según se le incorporen elementos comerciales que lo abaratan. •En consecuencia, los oficios tradicionales históricamente relacionados con los Parachicos también corren peligro de desaparecer.


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